| PITÁGORAS Y LOS PITAGÓRICOS |
| VIDA |
| LA COMUNIDAD PITAGÓRICA |
| EL ASPECTO MÍSTICO DE LA DOCTRINA PITAGÓRICA |
| LOS PITAGÓRICOS Y LA CIENCIA |
| VIDA |
Es muy poco lo que realmente se conoce sobre su vida . Ya a propósito de su procedencia existen distintas tradiciones. Una de ellas lo llama hijo de Mnesarco y dice que vivió sus primeros años en la isla de Samos y llegó a su plenitud según Apolodoro en 532 a. C., durante el reinado del tirano Polícrates. Se dice que abandonó Samos para huir de la tiranía y se estableció en Crotona, en el sur de Italia, donde parece que alcanzó una posición prestigiosa, si bien los cronitas acabaron por levantarse contra él; se retiró a la vecina ciudad de Metapontio donde murió. Está documentada por Heráclito, Herodoto e Isócrates y puede remontarse a la más antigua tradición de la escuela.
Junto a esto se le presenta curiosamente como tirreno de la isla de Lemnos, como sucede en Aristóteles, en el pitagórico Aristoxeno de Tarento y en el historiador Teopompo. Realmente el tronco de los tirrenos difícil de clasificar étnicamente echó de Lemnos a los griegos hacia el 700 y habitó allí hasta la conquista de la isla por Milcíades el viejo. En este caso Pitágoras sería un bárbaro y no un griego. Es un misterio como comenzó a existir esta tradición, cuáles son las fuentes y cuál es el fundamento de su invención( si es que efectivamente se trata de una invención). Pero merece ser mantenida por su antigüedad.
En un determinado momento Pitágoras ha llegado a Occidente. Presumiblemente le han empujado a la emigración acontecimientos políticos. Aristoxeno aludía, a este respecto, a la tiranía de Polícrates en Samos durante el tercer cuarto del siglo VI. Esto puede coincidir con la época probable en que vivió Pitágoras, así como con la posterior actitud adversa a la tiranía de las confederaciones pitagóricas, pero también se puede tratar de una combinación bastante sencilla de establecer.
Dos son los lugares del Sur de Italia citados como escenario de su acción y de su muerte: Crotona y Metaponto. Lo cierto es que en esas dos ciudades ha establecido sus primeras comunidades de discípulos. Es muy firme la tradición a favor de Crotona y Metaponto habría sido el lugar de su muerte. Parece ser que los metapontinos transformaron la casa en que murió en un santuario, que todavía le fue mostrado a Cicerón.
Lo importante es que Pitágoras no nos ha presentado un conjunto de conocimientos sobre determinados mirabilia o sobre la máquina del mundo, sino que ha sido el creador de un estilo de vida y ha reunido en torno suyo a un grupo de hombres
Ya Herodoto conocía el adjetivo proveniente del nombre de Pitágoras. No sólo existe el individuo Pitágoras, sino un pensamiento y una manera de ser que reciben el nombre de él Platón habla de los pitagóricos y de su fundador, Pitágoras . Y cuando trata de establecer y explicar las ideas de Sócrates presenta a sus oyentes diversas opciones entre formas de vidas contrapuestas, deja ver el influjo de la manera de ser pitagórica.
Demócrito estuvo en contacto con los pitagóricos y nunca se podrá saber cuál es la parte de su obra que ha pasado a la exposición de Pitágoras, pero lo que importa es que Demócrito haya concebido a todas luces el estilo de vida pitagórico como lo más capital de la doctrina de Pitágoras.
Pitágoras ha sido para Heráclito el “caudillo” de una banda de “embaucadores”. Según esto, ya a principios del siglo V debió de haber discípulos de Pitágoras que le hicieron dirigir su atención hacia la doctrina de éste, en la jónica Éfeso.
Hay un punto de la biografía que le une a Tales y sus viajes a Jonia. Sin duda alguna ha realizado largos viajes.
Nada hay más fácil de suponer que también él como tantos otros griegos, ha estado en Egipto. Isócrates es el primero que lo dice expresamente. Herodoto no lo dice exactamente pero parece indicarlo. El hecho está bastante bien documentado. Naturalmente es una cuestión por completo distinta si hay alguna decisiva vivencia de Pitágoras en relación con este viaje. Fue allí donde se familiarizó con los conocimientos esotéricos y dónde estudió geometría y astronomía.
Tenemos algunos testimonios antiguos sobre Pitágoras:
A pesar de que tanto Platón como Aristóteles se muestran particularmente parcos en mencionar a Pitágoras por su nombre y ninguno de los dos nos da una información de positivo valor, estos pasajes del siglo V demuestran suficientemente que Pitágoras fue, de hecho, una figura histórica y no meramente legendaria. La dificultad radica en establecer algo más que su nuda existencia, si bien podemos concluir, tomando como base los escasos testimonios contemporáneos o antiguos, que es posible reconstruir, por lo menos, las líneas generales de su sistema.
| LA COMUNIDAD PITAGÓRICA |
Con Pitágoras aparece la nueva forma de vida de una comunidad cerrada, aglutinada por reglas comunes de vida y por las mismas ideas sobre el alma y la sociedad. Pitágoras fue el primero que aglutinó en torno a sí un círculo cerrado de discípulos que participaban de su vida y su doctrina. Es Pitágoras y no los Milesios, el primer fundador de una escuela; es la fe común lo que lleva a una formación común, y no el saber y la investigación objetivos. Sólo posteriormente puede surgir una tarea investigadora común de una comunidad de fe, como pasó en la Academia o en el Peripatos. Esta escuela pitagórica ha sido la primera en dibujar la imagen del maestro, y éste, a su vez, ha tomado parte en el destino de la escuela.
La primitiva fundación de Pitágoras pertenece de lleno al siglo VI, y juntaba la móvil espiritualidad jónica con vetas de rigurosidad y extravagancia a la antigua. Al lado de prescripciones dietéticas prácticas se hallan misteriosos preceptos sobre las comidas, y la comunidad actúa mitad como partido político y mitad como secta religiosa Así sigue ocurriendo a lo largo de algunas generaciones. A mitad del siglo V comienza una doble crisis. la nueva democracia derriba los gobiernos aristocráticos establecidos por la liga pitagórica en muchas ciudades de la baja Italia. Al mismo tiempo se hace preponderante la ilustración científica jónica y coloca al pitagorismo en la alternativa de volver a la pura observancia primitiva e irse a pique con ella(o bien sumergirse en el mundo de la superstición de la pequeña burguesía), o modernizar por completo la doctrina a base de enmiendas o interpretaciones exegéticas. No se ha llegado a una solución unitaria. A partir del siglo V hay varios grupos de pitagóricos. Están los “modernos” que han hallado la manera de sintonizar con su tiempo y han producido figuras muy significativas, como Arquitas y Aristoxenos de Tarento. Se les oponen los “antiguos creyentes”, que trataban de propagar únicamente un credo religioso como norma de vida. Pero ninguno de estos dos partidos representan de verdad el pitagorismo auténtico del fundador.
La asociación pitagórica original puede ser llamada comunidad religiosa, puesto que probablemente tenía un elemento central religioso en el culto de Apolo, y en cuanto su fin último era la purificación de la vida presente con vista a la vida futura que esperaban. Puede ser tomada también por un partido político por llevar unida a esa forma de vida una determinada doctrina política y porque el antiguo pitagorismo intervino activamente en política. Se supone que la política seguida por ellos era de orientación aristocrática y de la misma tendencia de las asociaciones puramente políticas contemporáneas en las ciudades de la metrópoli helénica. Algunas ciudades de la baja Italia han llegado a ser dominadas durante algún tiempo por los pitagóricos. Arquitas, uno de los jefes de la rama moderna de la asociación, rigió durante años, a principios del siglo IV la ciudad de Tarento como “estrategas”.
La Política y la Religión se funden en la comunidad Pitagórica. La acentuación de la amistad entre los pitagóricos parece tener un carácter político. En cambio, el hecho de que las mujeres fueran admitidas como miembros en igualdad de derechos se debe al elemento religioso. Una de las seguidoras más conocidas fue Teano, de la cual se cree que fue esposa de Pitágoras, al que le dio dos hijos y una hija. Hay que asociar al aspecto político de la asociación el esoterismo pitagórico. No sólo la amistad, sino la guarda común de los secretos, han mantenido aglutinados a los asociados. Empedocles expone su doctrina como una doctrina esotérica. Ni él ni Jenófanes citan el nombre de Pitágoras cuando hablan de él. Es difícil decir si entre los pitagóricos era más importante el arcano mistérico o el programa político secreto.
Hay un elemento que es extraño en las asociaciones políticas pero fácil de incluir en las comunidades religiosas: se trata de la veneración sin límites a la figura del fundador y maestro. Pitágoras es llamado por la divinidad y está dotado de dones sobrehumanos. Basta recordar cómo habla Empédocles de Pitágoras y se presenta a sí mismo como una especie de “segundo Pitágoras”. Se decía de él que una serpiente venenosa que le había mordido, fue muerta por él de un mordisco. En cierta ocasión, estando de pié en el teatro, se descubrieron sus piernas y apareció que uno de sus muslos era de oro. Otra vez fue visto el mismo día en Crotona y en Metaponto.
Los Crotonenses decían de él que era el Apolo Hiperbólico. Todas estas “leyendas” pueden parecer raras, pero nos sitúan en un entorno cercano a Pitágoras, y son cosas tan primitivas y llenas de misticismo, que su interpretación concreta hay que dejarla en manos de la Etnología. Con ellas se demuestra la absoluta autoridad de Pitágoras en su doctrina. Junto a esta singular posición del fundador hay que poner de relieve el carácter comunitario de la fundación. Por más que la figura de Pitágoras haya sido elevada hasta lo sobrehumano, la doctrina no es en modo alguno un dogma escrito y obligatorio. Es cierto que los escritos de Pitágoras contienen los elementos básicos de los que no puede uno apartarse, pero parece sin embargo que cada uno de los pitagóricos - al menos hasta donde llegan sus escritos - ha acuñado a su manera la doctrina común. La tradición de la doctrina pitagórica presenta una considerable falta de unidad en muchos detalles, sin que una rama o variante de ella pueda considerarse más ligada a los orígenes que las demás.
Conocemos a muy pocos, ni siquiera de nombre, de los primeros adictos a
Pitágoras, ya que había al parecer una regla de secreto en la comunidad, según
la cual, de acuerdo con lo que nos dicen autores posteriores, se castigaba
severamente la culpa de divulgar la doctrina pitagórica; es por esto por lo que
no existen escritos claramente pitagóricos antes de la época de Filolao como
fecha más temprana. Era tal el respeto que sentían por su fundador, que no
parece que los descubrimientos hechos por miembros de la comunidad hayan sido
jamás reclamados como realizaciones personales, sino que directa e
indiscriminadamente se le atribuyeron al propio Pitágoras, de donde resulta que
muchas de las teorías que difícilmente pueden haber sido obra de Pitágoras, en
especial en el campo de las Matemáticas, deben permanecer anónimas. Lo más que
puede intentarse es dividir sus doctrinas en tres secciones:
las dos primeras
abarcan el período comprendido entre su fundador y Parménides y la tercera se
ocupa de la generación de los pitagóricos que estuvieron bajo la dirección de
Filolao a finales del siglo V.
| EL ASPECTO MÍSTICO DE LA DOCTRINA PITAGÓRICA |
Tras la muerte de Pitágoras parece que su escuela se dividió en dos sectas, una, la de los llamados “acusmáticos” o “pitagóricos”, mantuvo el aspecto místico de sus doctrinas, mientras que la otra, la de los “matemáticos” se ciñó al campo científico.
| LOS PITAGÓRICOS Y LA CIENCIA |
Pocos rasgos hay, que distingan hasta aquí el pitagorismo de una simple
religión mistérica pero los pitagóricos figuraban, en el siglo V, entre los
principales investigadores científicos. Pitágoras se interesó tanto por la
ciencia como por el destino del alma. La religión y la ciencia no eran para él
dos compartimentos separados sin contacto alguno, sino más bien constituían los
dos factores indisociables de un único estilo de vida. Las nociones
fundamentales que mantuvieron unidas las dos ramas que más tarde se separaron,
parecen haber sido las de contemplación, el descubrimiento de un orden en la
disposición del universo, y purificación. Mediante la contemplación del
principio de orden manifestado en el universo, especialmente en los movimientos
regulares de los cuerpos celestes, y asemejándose asimismo a ese orden, se fue
purificando progresivamente el hombre hasta terminar por liberarse del ciclo del
nacimiento y adquirir la inmortalidad.
Como dice Aristóteles los pitagóricos se dedicaron a las matemáticas, fueron los primeros que hicieron progresar este estudio y, habiéndose formado en él pensaron que sus principios eran los de todas las cosas. Tenían el entusiasmo propio de los primeros estudiosos de una ciencia en pleno progreso, y les cultivó la importancia del número en el cosmos: todas las cosas son numerables, y muchas las podemos expresar numéricamente. Así la relación entre dos cosas relacionadas se puede expresar por una proporción numérica; el orden existente en una cantidad de sujetos ordenados se puede expresar mediante números, y así sucesivamente. Pero lo que parece que les impresionó más que nada fue el descubrir que los intervalos musicales que hay entre las notas de la lira pueden expresarse numéricamente. Cabe decir que la altura de un sonido depende del número, en cuanto que depende de las longitudes de las cuerdas, y es posible representar los intervalos de la escala con razones numéricas. Pues bien, lo mismo que la armonía musical depende de un número, se puede pensar que la armonía del universo depende también del número. Los cosmólogos milesios hablan de un conflicto universal de los elementos contrapuestos, y los pitagóricos gracias a sus investigaciones en el campo de la música, tal vez pensasen solucionar el “conflicto” recurriendo al concepto de número. Según Aristóteles, “como vieron que los atributos y las relaciones de las escalas musicales se podían expresar con números, desde entonces todas las demás cosas les parecieron modeladas en toda su naturaleza según los números, y juzgaron que los números eran lo primero en el conjunto de la naturaleza y que el cielo entero era una escala musical y un número.
Anaximandro había hecho derivar todo de lo Ilimitado o Indeterminado. Pitágoras combinó esta noción con la de límite, que da forma a lo ilimitado. Ejemplificante esto con la música( y también con la salud, en la que el límite es la templanza, cuyo resultado es una sana armonía): la proporción y la armonía de los sones musicales son expresables aritméticamente. Transfiriendo estas observaciones al mundo en general, los pitagóricos hablaron de la armonía cósmica. Y, no contentos con recalcar la importancia de los números en el universo, fueron más lejos y declararon que las cosas son números.
Evidentemente, tal doctrina no es de fácil comprensión. Se hace duro decir que todas las cosas son números. ¿Qué entendían por ello los pitagóricos? En primer lugar, ¿qué entendían por números o qué es lo que pensaban acerca de los números?. Aristóteles nos informa que “los pitagóricos sostenían que los elementos del número son lo par y lo impar, y que, de estos elementos, el primero es ilimitado y el segundo limitado; la unidad, el uno procede de ambos(pues es a la vez par e impar), y el número procede del uno; y el cielo todo, es números”. Los pitagóricos consideraron los números espacialmente. La unidad es el punto, el dos es la línea, el tres la superficie, el cuatro el volumen. Decir que todas las cosas son números significaría que “todos los cuerpos constan de puntos o unidades en el espacio, los cuales, cuando se los toma en conjunto, constituyen un número. La tetraktys, figura que tenían por sagrada, indica que los pitagóricos consideraban así los números. Esta figura demuestra que el 10 resulta de sumar 1+2+3+4,o sea, que es la suma de los cuatro primero números enteros. Por ella hacían el juramento transmitido como pitagórico, hecho en nombre de Pitágoras mismo, pero sin nombrarlo, “por quién transmitió a nuestra alma la tetraktys”. La tetraktys es el número perfecto y la clave de la doctrina. Es posible que jugase también un papel en los distintos grados de la metamorfosis del alma.
Eurito solía representar los númeroscon piedrecillas, y por este procedimiento, obtenemos los números “cuadrados” y los números “rectangulares”. En efecto, si partiendo de la unidad vamos añadiendo sucesivamente los números impares conforme al gnomon, obtenemos los números cuadrados; mientras que si partimos de dos y le vamos añadiendo los números pares, obtenemos los números rectángulos.
Esta costumbre de representar los números o relacionarlos con la geometría ayuda a comprender por qué los pitagóricos consideraban las cosas como números y no sólo como numerables: transferían sus concepciones matemáticas al orden de la realidad material. Por la yuxtaposición de puntos se engendra la línea, la superficie es engendrada por la yuxtaposición de varias líneas y el cuerpo por la combinación de superficies. Puntos, líneas y superficies son las unidades reales que componen todos los cuerpos de la naturaleza, y en este sentido todos los cuerpos deben ser considerados como números. Cada cuerpo material es una expresión del número cuatro, puesto que resulta como un cuarto término de tres clases de elementos constitutivos (puntos, líneas y superficies).
Para los pitagóricos, el cosmos limitado o mundo, está rodeado por el inmenso o ilimitado cosmos(el aire), y aquél lo “inhala”. Los objetos del cosmos limitado, no son, pues pura limitación, sino que tienen mezcla de lo ilimitado. Los pitagóricos al considerar geométricamente los números, los concebían también como productos de lo limitado y lo ilimitado(por estar compuestos de lo par y lo impar). Identificándose el par con lo ilimitado y lo impar con lo limitado. Una explicación complementaria puede verse en el hecho de que los gnómones impares conservan su forma cuadrada fija(limitada), mientras que los pares presentan una forma rectangular siempre cambiante(ilimitada). Cuando se trato de asignar un número determinado a cada cosa concreta quedó campo abierto a cualquier arbitrariedad. Aunque se puede conjeturar fácilmente porque la justicia era el número cuatro, no se comprende porque la salud tenía el siete, o el principio vital el seis. El cinco se adjudicó al matrimonio porque era suma del dos, el primer femenino y el tres, el primer masculino. A pesar de todas estas fantasías los pitagóricos contribuyeron positivamente al desarrollo de las matemáticas. Un conocimiento práctico del Teorema de Pitágoras aparece ya en los cálculos sumerios. Pero fueron los pitagóricos los que rebasaron los simples cálculos aritméticos y geométricos y supieron integrarlos en un sistema deductivo. Resumiendo la geometría pitagórica, abarcaría el conjunto de libros I, II, IV, VI ( y probablemente el III) de Euclídes con la particularidad de que la teoría pitagórica de la proporción fue incompleta, puesto que no se aplicaba a magnitudes inconmensurables. La teoría que solucionó este último punto se inventó en la Academia, bajo la dirección de Eudoxo.
Para los Pitagóricos, no sólo la tierra era esférica, sino que no ocupaba el centro del universo. La tierra y los planetas giraban -a la vez que el sol- en torno al fuego central o “corazón del Cosmos”(identificado con el número uno). El mundo aspira el aire de la masa sin límites que lo envuelve y habla del aire como lo ilimitado.
También se manifiesta la formación de una especial escuela médica pitagórica.
Debemos a los pitagóricos el perfeccionamiento del álgebra y de la aritmética, la clasificación de los poliedros regulares, el teorema de Pitágoras y su corolario, la inconmensurabilidad de la diagonal y del lado de un cuadrado, la doctrina de “Harmonía de las esferas”, trataron de definir los números perfectos, aquellos que son iguales a la suma de sus divisores, idearon una teoría del universo ...
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